USAID: la promotora estadounidense del Shale Gas

La Agencia de Cooperación Internacional de EE.UU. recomienda el fracking a escala global

La propagación internacional de una controvertida tecnología extractiva para obtener combustibles fósiles es asunto de Estado para el gobierno estadounidense, lo que muestra con claridad qué tenía en mente el Congreso de ese país cuando se negó a suscribir el Protocolo de Kioto, que nuestro país ratificó mediante la ley nacional 25.438 del 13 de julio de 2001, aunque esta adhesión no ha impedido, sin embargo, que nuestra política hidrocarburífera, al igual que la de EE.UU., se lance de cabeza a yacimientos de shale gas como Vaca Muerta en la Provincia de Neuquén. Estados Unidos fue el primer país en aplicar tecnologías de extracción no convencionales para obtener gas de esquisto o shale gas, y la puesta en servicio de los primeros pozos generó expectativas de resolver la dependencia estadounidense del petróleo exterior e incluso posicionar a EE.UU. como exportador neto de gas. La fiesta se aguó cuando surgieron los primeros impactos ambientales, ante lo cual muchos Estados que habían permitido la explotación de shale gas suspendieron las operaciones y otros se apresuraron a prohibir esta tecnología en sus jurisdicciones. Países como Francia, Alemania, Gran Bretaña, Bulgaria e Irlanda del Norte han tomado medidas para detener o postergar la introducción de estas prácticas en sus respectivos territorios. Para contrarrestar esta tendencia adversa, el gobierno estadounidense instruyó a su Agencia de Cooperación Internacional (USAID) para elaborar estrategias que permitan influir en los gobiernos extranjeros promoviendo que adopten la extracción por hidrofractura pese a sus conocidos y no controlados riesgos ambientales.

El gobierno de Ucrania, por ejemplo, ha recibido asesoramiento de la USAID para el desarrollo masivo de yacimientos de shale gas en su territorio. Este organismo, junto a otros, integra el Programa para el Compromiso Técnico en Gas no convencional (UGTEP) del Departamento de Estado norteamericano; brazo ejecutor de la política exterior en la materia. En más de 300 hojas el organismo detalla los cambios normativos que la ex república soviética debía hacer, tanto en materia ambiental como de celebración y ejecución de contratos  del sector a fin de minimizar los impactos propios de la industria y asegurar la rentabilidad de la explotación. Pero, lo más notorio, es que el estudio no sólo contempla un nuevo marco regulatorio económico, ambiental y fiscal, sino también estrategias y mecanismos para gestionar el conflicto social. El Manual de Operaciones de la USAID, en definitiva, explicita bajo qué marco normativo estatal esperan EE.UU. y las empresas desarrollar los no convencionales y cómo obtener la mentada licencia social. Días después de haber presentado el informe al gobierno ucraniano, éste firmó con Shell y Chevron contratos de exploración. Lejos de ser la excepción, el país cumple la regla de una diversidad de países donde los no convencionales avanzan de la mano de trasnacionales y bajo argumentos de ‘seguridad energética’. En el caso de Europa, su alta dependencia del gas ruso provocó una ola exploratoria en Lituania, Polonia, Rumania y Bulgaria. Este último ha prohibido el fracking a comienzos del año pasado, marcando un futuro distinto para la región.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s